31 marzo 2014

Se busca una princesa

"Se busca una princesa" es otra obra del escritor Cubano Hebert Poll Gutiérrez del cual ya publicamos la obra "Locura Azul" que tuvo muy buena repercusión y creemos que esta nueva obra tambien la tendrá. Este pequeño drama teatral se desarrolla con 8 actores y 1 voz en off.


Titulo: Se busca una princesa
Autor: Hebert Poll Gutiérrez
Personajes: Príncipe azul, Locutor, Rey verde, Reina amarilla, Personajes 1, 2, 3, 4, Heraldo en off

ESCENA # 1

La escena representa un castillo. Vemos un trono situado en el centro, las banderas que promocionan el nombre del reino: Reino Puntos Suspensivos.  A la derecha del escenario se halla una figura de tamaño medio cubierta con una tela. Una música House o Disco estremece el espacio escénico.

Locutor (A fondo de Música): Si no tienes novio y eres infeliz, no lo pienses más y cásate con el príncipe azul. Para mayor información llamar al teléfono: 0000 O escribir a la siguiente dirección electrónica:
mevoyacasarobligado@peroteharémillonaria.dollar Y...


ESCENA # 2

Una conga santiaguera estremece el lugar. Otro personaje sale del televisor bailando, cantando. A veces incita a los presentes a bailar y cantar.
Príncipe Azul (Bailando y cantando): ¡Se acabaron las princesas, qué felicidad!
Un relámpago estremece el sitio. Sale otro personaje del televisor. La música cesa por breves segundos. El Rey Verde se sienta en el trono situado en uno de los laterales del espacio escénico y…breves segundos
después se vuelve a escuchar la conga santiaguera.
Príncipe Azul (Bailando y cantando): ¡Se acabaron las princesas, qué felicidad!
Rey Verde (Grita): ¡Yaaa! Silencio.
Rey Verde: ¡Hasta cuando! ¡Tú tienes que casarte!
Príncipe Azul: Pero…
Rey Verde: Pero nada.
Príncipe Azul: ¡Eso mismo padre! Nada. Divertirme, pasear por el mundo, es lo que deseo.
Rey Verde: ¡Vamos! Gasté una fortuna buscando la princesa de nuestros sueños.
Príncipe Azul: ¡No! Gastaste una fortuna buscando la princesa de tus sueños.
Rey Verde: Mis sueños son los tuyos.
Príncipe Azul: Entonces no los quiero, no quiero ser como tú.
Rey Verde: ¡No trates de confundirme! ¡Tú me entendiste! (Pausa breve)

Esta semana el reino ha sido visitado por las mejores princesas de todos los tiempos, de todos los cuentos y tú… (Imita al príncipe)  ¡Quiero divertirme, pasear por el mundo! (Pausa y transición) ¡Dime! ¿Por qué rechazaste a Blancanieves?

Príncipe Azul: Quien se casa con Blanca nieves también se casa con los siete enanos (Pausa) Para no aburrirte. Cenicienta es una obsesiva compulsiva. Es una adicta a la limpieza. Además no quería provocarle un infarto cuando entrará a mi cuarto, cuando viera mi caballo durmiendo en la cama y mis botas en el refrigerador. Caperucita Roja está enamorada del Lobo Feroz. La Bella durmiente conjuga demasiado el verbo dormir. Ricitos de oro también está enamorada del Lobo Feroz.

Rey Verde: ¿Fiona?
Príncipe Azul: Casarme con una Ogra? ¡No seas extremista! Además padre, ya yo tengo mi princesa.
Rey Verde: ¿Quién es? ¿De qué familia?
Príncipe Azul: ¿Acaso importa? Todo a su tiempo.
Rey Verde: ¡Quiero conocerla!
Príncipe Azul toma el micrófono Real.
Príncipe Azul: Mi amor, ya escuchaste. Mi padre quiere conocerte.
SILENCIO.
Príncipe Azul: Mi amor, ya escuchaste. Mi padre quiere conocerte.

Iluminación de la figura situada a la derecha del escenario. El Príncipe Azul se acerca hacia  ella, la destapa y…Observamos un maniquí masculino con ropa interior femenina. Silencio. El rey permanece en silencio mirando lo recién descubierto y viceversa.

Personaje 1: Por eso rechazó a mi hija.

Personaje 2: Yo siempre lo supe.

Personaje 3: ¡Córtenles las cabezas!

Personaje 4: ¡Ignorantes! Los hombres también pueden jugar al amor.

El rey saca una pistola.

Rey Verde (Enojado): Tú no eres mi hijo, no eres mi hijooo!

Persecución por el espacio escénico. Después de breve tiempo de persecución, los perseguidos tropiezan y caen al suelo.  El rey se acerca, todavía es controlado por el odio a lo diferente, el Rey va a disparar, va a disparar y…Escuchamos trompetas.

Heraldo en Off: Señoras y Señores. Ladies and Gentleman. Con ustedes, aquí, ahora, el verdadero jefe de esta comarca.

ESCENA # 3

Aparece  Reina Amarilla. Todos hacen una reverencia. La recién llegada camina lentamente hacia el Rey, lo besa en las mejillas y le quita la pistola no sin antes decirle, con su voz de miel:

Reina Amarilla: ¡Cálmate! ¿No ves que nuestro hijo es feliz?
Príncipe Azul y su novio se ponen en pie y se besan. Mientras se besan escuchamos fragmentos de una canción de José José que dice: Soy así, así nací y así me moriré (Se repite varias veces)

FIN

27 marzo 2014

Souvenir de Despedida

de Rodrigo Tanoira


Vanesa está sentada en un sillón tomando un vaso de whisquy mientras escucha una música sórdida, algo de Bjork. Su presencia es melancólica, abstraída.

Luego se acerca a un cajón de donde extrae un revolver, confirma que está cargado y vuelve al sillón. En una mano el vaso y en la otra el arma.



El escenario esta separado a la mitad. En la parte de adelante se ubica el ambiente donde Vanesa desarrolla la escena: una sala de estar, un comedor y en la trasera que se separa por dos puertas ventanas corredizas, se deja ver un jardín verde y espacioso.

Suena el timbre (la escena es muy intimista, de hecho las voces deben escucharse muy suaves al menos al principio); Vanesa se toma su tiempo para hacerse cargo del llamado. Finalmente se dispone a atender el portero.

Vanesa: ¿si? (pausa) ¿qué sos quien? (pausa) ¿por qué no me avisaste que venías? (pausa) si, si… estoy sola, pero… (pausa) porque no se Julián, pasó mucho tiempo (pausa) no tiene sentido (pausa) la verdad que no, no le encuentro razones… (pausa) no puedo creerlo… esta bien, pasá…

Vanesa cuelga el portero, retoma con el vaso y el revolver y camina hacia las puertas traseras. Mira a través del vidrio, luego sale. Vemos a Vanesa que primero se enciende un pucho, comenzando a tener dificultades para sostener vaso, revolver y cigarrillo. Deambula por el jardín unos instantes fumando (toda escena desarrollada en la parte trasera del espacio debe ser lejana. Un estadío que deje al público mas distanciado de la realidad que se vive en la primer parte del escenario) hasta que escucha el timbre de la puerta. Nuevamente se toma Vanesa un tiempo para reaccionar al llamado. A partir de este momento todas las acciones de Vanesa van a estar limitadas por el vaso, el cigarrillo y el revolver. Vanesa abre la puerta, pero no podemos ver todavía a este nuevo personaje.

Vanesa: vos… apareciste… estás muy cambiado

Julián: el tiempo no pasa para vos sola

Vanesa: ¿por qué lo decís?, ¿me notas distinta?... ¿vieja? (intenta fumar pero se equivoca de mano y se lleva el revolver a la boca mientras se le vuelca un poco de whisquy apagándole el cigarrillo); entrá… siempre me pasa lo mismo…

Vanesa va directamente a sentarse en el sillón e intentar reencender su pucho. Ingresa Julián detrás; es elegante

Julián: ¿siempre recibís a la gente con un revolver en la mano? (rie)

Vanesa: es un barrio inseguro

Julián: (deambula un poco por el espacio) que lindos recuerdos; y que linda esta la casa

Vanesa: está igual Julián, igual al día en que te fuiste… perdon, que me abandonaste

Julián: no es verdad, las paredes están mas blancas, el jardín mas verde, vos mas hermosa

Vanesa: dijiste que estaba vieja

Julián: yo no dije eso

Vanesa: ¿a que viniste Julián?

Julián: pase a saludarte (se detiene en un cuadro colgado en la pared) esto es nuevo… (recuerda) ¿este es el cuadro de tu hermano?, ¿el que te regaló cuando te casaste conmigo?

Vanesa: ¿a que viniste Julián?

Julián: pobre, era malísimo pintando; el hecho de haberse muerto creo que fue una enorme justicia para el mundo de la plástica (ríe)

Vanesa: (intenta tomar un poco de whisquy, se equivoca de mano y se lleva el pucho a la boca quemándose y terminando de volcar lo que quedaba de whisquy sobre el revolver. Enojada y saturada revolea el vaso que estalla cerca de Julián) ¡¿a que viniste Julián?!

Julián: (titubea unos instantes) voy a ser padre Vanesa, quería contártelo

Vanesa queda atónita, luego reacciona

Vanesa: decime que esto es un sueño; decime que estoy mas drogada de lo habitual; te pido por favor que me digas que no me tocaste el timbre después de dos años para contarme que vas a ser padre

Julián: me parece que el hecho de ser padre me aleja definitivamente de vos y estoy convencido de que nos debemos una buena despedida, una merecida despedida

Vanesa: te hubieses despedido cuando te fuiste Julián; ¿qué te hace pensar que yo quería volver a verte?

Julián: todo fue muy rápido, una situación muy cruel como para tomar buenas desiciones; no encontraba manera de explicarte que ya no te amaba y que me iba al interior a vivir con otra persona. Fui cobarde, lo se, pero no tenía una mejor salida

Vanesa: llevo setecientos treinta días sentada en este sillón tratando de entender el sentido de la vida, de la muerte y las relaciones humanas, al borde de la locura…

Julián se sienta junto a ella

Julián: (mas suave) quiero despedirme bien, soy muy conciente que no hice las cosas del todo como corresponde, pero volví para recomponerlo. Quiero que nos quedemos con un lindo recuerdo de los dos, de lo que fue… cerrar el círculo (dibuja un círculo con el dedo en el aire. Luego intenta besarla pero Vanesa se niega) ¿estás bien?

Vanesa: (mas suave también) ya está Julián, ya te despediste, gracias por venir dos años después para decirme que te vas o que te fuiste dos años antes, así que deberías ir partiendo, a mi no me hace bien todo esto, es como una sorpresa macabra

Julián se incorpora. Observa unos instantes a Vanesa, pareciera conmovido por ella

Julián: te traje algo, algo que me gustaría lo aceptes

Vanesa: no quiero sorpresas ni donaciones Julián, andáte y eso soluciona todo; por lo menos ahora se que estás vivo, así que ya está… ¡há! y que vas a ser padre, que puedo decir… una tarde redondita, cerró el círculo como vos decís

Julián: tomalo como un souvenir de lo nuestro; no necesito siquiera que me des las gracias

Vanesa: gracias por eso

Julián: cuando estuve frente a el me di cuenta que era para vos, justo para vos y que tenía tanto que ver con lo que fuimos

Vanesa: por favor Julián no la hagas mas difícil; volvete al interior y a tus cosas y listo, yo sigo acá, tranquila, disfrutando del enorme privilegio de no tener un motivo sólido para seguir en el planeta tierra

Julián: no voy a aceptar que no lo aceptes, no te muevas de acá (sale)

Cuatro segundos después reaparece Julián con un gaucho de unos cincuenta años, de gesto bonachón pero bestial, vestido con harapos sucios, barba, descalzo, pañuelo y sombrero; muy al estilo de los malevos de la literatura gauchesca. Vanesa abre los ojos sorprendida. El gaucho saluda con un pequeño movimiento de cabeza

Vanesa: ¿qué es esto Julián?

Julián: te presento a Aurelio

Vanesa: ¿qué…he…?, ¿qué estás haciendo Julián?

Julián: el es mi obsequio; yo se que es bastante sorprendente, pero créeme que es para vos, justo para vos

Vanesa: pero Julián, ¿qué clase de enfermedad neuronal estás transitando?, contame, ¿estás teniendo problemas?

Julián: por favor Vanesa, no lo tomes a mal, es todo lo contrario; también pensé en los elefantitos de porcelana que tanto te entusiasman, pero quería ser original, quería traerte algo que te conmueva de verdad, algo que de alguna manera quede en tu mente y tu corazón como un recuerdo de nuestro amor, ese amor que no fue

Vanesa: ¿vos con todo esto te estás refiriendo a lo del Martín Fierro?, ¿vos me traes a este pobre hombre del interior porque cuando éramos novios leíamos juntos los versos de Hernández?

Julián: (con una sonrisa) ¡sí!

Vanesa: (se desploma en el sillón) ahora sí estoy segura de que no solo “quisiste” sino que “querés” destruirme, aniquilarme, sacarme completamente de contexto

Julián: fueron los mejores días de nuestra relación ¿o pensas distinto?

Vanesa: (mientras se sirve otro whisquy y enciende un porro) eso paso hace casi veinte años, éramos jóvenes y bastante pelotudos, y paso como puede pasar cualquier otra pelotudez entre dos adolescentes que se están conociendo, y repito, que además eran bastante pelotudos, y no hay que ser muy pelotudo para entenderlo dos décadas después

Julián: (no la escucha) ahora vas a ver esto… te va a sorprender (a Aurelio) no me hagas quedar mal

Aurelio se acomoda en el espacio como un actor antes de interpretar su papel

Aurelio: (con una voz ronca y un marcado acento gauchesco tradicional)

Mi gloria es vivir tan libre

Como el pájaro del cielo:

No hago nido en este suelo

Ande hay tanto que sufrir,

Y naides me ha de seguir

Cuando yo remuento el vuelo.

El gaucho se asienta nuevamente en el silencio; su mirada queda extraviada en el horizonte; su actitud es muy servicial y honesta

Julián: ¿escuchaste?, no se podría describir de mejor manera a la libertad; “No hago nido en este suelo…” (se tara. Le hace señas a Aurelio pidiéndole que le desasne el entrevero)

Aurelio:

Ande hay tanto que sufrir…

Julián: (interrumpiendo a Aurelio) eso, ande hay tanto que sufrir…

Vanesa está con la cabeza apoyada en sus rodillas, desconsolada. Julián le hace señas a Aurelio para que siga. Nos damos cuenta que lo trata como a un mono amaestrado

Aurelio:

En la güeya del querer

No hay animal que se pierda...

Las mujeres no son lerdas,

Y todo gaucho es dotor

Si pa cantarle al amor

Tiene que templar las cuerdas.

Julián: ¿te das cuenta?

Silencio incómodo. Aurelio continua

Yo no tengo en el amor

Quien me venga con querellas;

Como esas aves tan bellas

Que saltan de rama en rama,

Yo hago en el trébol mi cama,

Y me cubren las estrellas.

Julián: (entusiasmado) yo siento que soy las aves y vos, en una de esas, el trébol, el trébol de la suerte, obvio, y las estrellas nuestro amor que no fue… estrellas fugaces

Vanesa levanta lentamente su cabeza, descubre el revolver y lo apunta a Julián. De hecho le dispara a Julián y este cae al suelo para agonizar unos instantes y después finalmente morir.

APAGON

Escena 2

Delante vemos a Vanesa nuevamente en el sillón bebiendo whisquy con un aspecto descuidado (puede estar en ropa interior). Detrás del ventanal, en el jardín, notamos un cúmulo de tierra removida y una pequeña cruz encima (claramente se trata de la tumba de Julián). Sentado cerca, sobre un pequeño banquito, Aurelio saborea un mate con un aire ausente y despreocupado, envuelto en una gran sencillez pagana.

APAGON

Escena 3

Detrás del ventanal Aurelio ordeña una vaca. Esta muge cada tanto. Un momento después entra Vanesa al interior cubierta con un fino camisón sensual. Tiene una copa de champagne en su mano. Se escucha una romántica melodía de piano mientras Vanesa se apoya delicadamente sobre el ventanal. Comienzan a mirarse, Aurelio y Vanesa, ella bebiendo champagne y el ordeñando la vaca. Cada tanto se mezcla el sonido del piano en el interior con los mugidos de la vaca en el exterior.

APAGON

Escena 4

En el jardín, sobre la tumba de Julián, Aurelio con Vanesa encima hacen el amor entre gritos locos de pasión. Ella en algún momento de éxtasis imita diferentes animales de la granja

APAGON

Escena 4

Aurelio sale de la ducha en el interior. Tiene la toalla atada a su cintura y el torso desnudo, está afeitado y peinado. Parece otra persona. Mientras bebe un energizante se detiene a observar en el jardín a Vanesa que está desenterrando el cuerpo de Julián

APAGON

Escena 5

En un extremo del sillón está el cuerpo de Julián sucio y estropeado como cualquier cadáver recién desenterrado. En el otro extremo Vanesa con el revolver, el vaso de whisquy y un cigarrillo repartidos en sus manos lo observa con desdén, distorsionando el gesto.

Entra Aurelio peinado a la gomina, de traje azul brillante, corbata roja y zapatos de charol.

Vanesa: ¿qué vas a hacer?

Silencio de Aurelio

Vanesa: ¿ya está?, ¿terminaste con todo? (se incorpora y se acerca a Aurelio) cuando era adolescente tenía la fantasía de que muchos años después esto pasaría… (Aurelio sigue en silencio mientras la mira casi sin gesticular. Ella parece entregada a el pero resignada a perderlo) todo lo que quisieras me gusta; todo lo que quisiste me gustó (intenta besarlo y el se aparta) ¿estás bien?

Aurelio: (con una voz formal) ya está Vanesa, ya nos despedimos, no hace falta el beso

Ella vuelve a sentarse y a manobriar con el vaso, el pucho y el revolver. El cuerpo de Julián se desnivela y cae desparramándose sobre el piso. Vanesa y Aurelio lo observan sin inmutarse. Luego ella se recuesta en el sillón. Aurelio espera unos segundos, descuelga el cuadro de la pared y sale con total tranquilidad.

APAGON FINAL

04 febrero 2014

Obra en recuerdo de Howard Carter

Arturo Jiménez Mayén nos envía esta obra recreada por él en la que hace honor al recuerdo de Howard Carter, esta obras nos la envió el año pasado cuando se celebraba el 140 aniversario de su nacimiento.


Titulo: Howard (Obra teatral en tres actos para celebrar el 140 aniversario del natalicio de Howard Carter)
(1873-2013)

“La oscuridad no puede contra la luz del alma” (Anón.)

Autor: Arturo Jiménez Mayén

Personajes: Narrador, Howard Carter, Lord Carnarvon, Una reportera, La sombra de Tutankamón, Un invitado especial.

Cambridge

N: Poco después del descubrimiento de la tumba de Tutankamón reparten unas copas Howard Carter, Lord Carnarvon y un invitado especial al evento. Todos visten de frac.

—Howard: Fue buena idea suya Lord Carnarvon el reunirnos para celebrar el descubrimiento de la tumba de Tutankamón. Este trabajo nos costó mucho tiempo, siendo el hecho que los profanadores de tumbas no se nos hayan adelantado.

—Lord Carnarvon: Ciertamente la expedición fue muy laboriosa, pero muy fructífera. Realmente recogimos lo que sembramos.

—Invitado especial: Lucen muy felices caballeros y no es para menos, el hallazgo de la tumba es un logro de la egiptología moderna, ¡Salud!

—Howard: Lo interesante es que en el Valle de Los Reyes pueden existir más tumbas sin abrir por lo que estoy optimista.

—Lord Carnarvon: Yo pondré dinero de mis negocios y la otra parte que la ponga el gobierno egipcio.

—Invitado Especial: ¡Eso es una idea excelente! ¡Salud caballeros!

Se baja el telón


Valle de Los Reyes (Egipto)

N: Afuera del pórtico de una casa egipcia se encuentra Howard, sentado con una actitud desencajada y una reportera norteamericana va a entrevistarlo.

—Reportera: Buenas tardes, Sr. Howard. Quisiera hacerle algunas preguntas si no le incomoda contestarlas.

—Howard: Disculpe ¿cuál es el propósito de las preguntas?

—Reportera: Mire, usted es un hombre muy famoso en el mundo y lo curioso es que en lugar de vivir en un palacio en Inglaterra, esté usted viviendo en el Valle de Los Reyes.

—Howard: Mire yo llegué al Valle de Los Reyes cuando tenía 17 años y siento esta tierra como mía, de hecho soy su prisionero.

—Reportera: ¿Tiene planes para el futuro?

—Howard: Dudo mucho que existan otras tumbas intactas, por lo que no tengo planes precisos para continuar con mis trabajos de Egiptología.

Me da pena decirlo pero estoy pasando al escepticismo.

—Reportera: Con respecto a la muerte de Lord Carnarvon y algunos de sus compañeros después de que se abrió la tumba de Tutankamón, ¿Qué nos puede decir al respecto?

—Howard: Sus muertes fueron un hecho infortunado que obedeció a causas desconocidas, no imputables totalmente a la maldición del faraón.

—Reportera: Para finalizar, muchas personas lo asocian directamente con el faraón, ¿Usted piensa que su personalidad se ha impregnado con su esencia?

—Howard: Tutankamón, aún muerto tiene una personalidad absorbente, pero mi alma sólo a mí me pertenece aunque tengo excelentes recuerdos de él.

—Reportera: Muchas gracias por su atención.

—Howard: De nada.

Se cierra el… telón.


Putney Valey

N: Aparece Howard Carter en su casa, tendido en su cama y a punto de morir. Se le acerca la sombra del faraón enfrente de él.

—Howard: Odio mi pasado y mis obsesiones, estoy viejo y enfermo; repudio toda compañía humana.

—Sombra de Tutankamón: ¡Howard! (Grito fuerte); ¡Howard! (Grito más suave).

—Howard: ¿Qué?, ¿Quién me habla?

—Sombra de Tutankamón: Soy yo, Tutankamón, el faraón niño a quien tú profanaste su tumba y no contento con eso, casi lo descuartizas.

—Howard: Tutankamón, no puede ser. Eres tan sólo un recuerdo de mi juventud, pero no existes.

—Tutankamón: Te equivocas Howard, yo te di fama y riqueza sin igual, hoy he venido a cobrarte ese precio. Viajarás conmigo a mi reino donde conocerás la grandeza.

—Howard: ¡No!, ¡No!, no quiero ir contigo todavía. Mientras en mí haya soplo de vida, no abandonaré la tierra. No creo en tus vanas promesas, tú dices que me diste fama y riqueza, pero la verdadera fama te la di yo, ya que ni siquiera tenías existencia histórica.

—Tutankamón: Vamos Howard no te pongas en ese plan, el destino nos ata ineludiblemente y además has tenido todo lo que un mortal desearía.

¡Es justo que partamos!

—Howard: Empieza a desvariar recostado, moviendo su cabeza para diferentes partes, hasta que finalmente cae fulminado por un rayo.

—Tutankamón: El día de hoy descansarás conmigo en el Valle de Los Reyes por siempre.

13 enero 2014

¡Vamos a la playa!

Esta es una obra de teatro cómica de 4 personajes escrita por Fabián Choque. Si te gustó puedes revisar otras del mismo autor como "Un duende un poco apurado",  "Basta de abusos, basta de bullying" y "El Slenderman"




Título: ¡Vamos a la playa! 
Autor: Fabián Choque

Personajes
Don Rogelio (El Papá) 
Doña Lola (La mamá) 
Timmy (El hermano menor) 
Sabina (La hermana mayor)

(Se abre del telón y aparece toda la familia corriendo por todo el escenario totalmente apurados) 
Doña Lola: ¡Apúrense por favor que ya tenemos que irnos! ¡Ay! (Sigue corriendo por todo el escenario)
Sabina: (Se pone frente al público toda desesperada. Se queda en silencio por un momento) ¡No encuentro mi bloqueador! (Se coge la mejillas) ¡Me voy a quemar la piel! 
Timmy: (Poniéndose a su lado, la abraza y le jala de la mejilla) ¡Gran cosa por este pellejo! 
Sabina: (Lo empuja) ¡Cállate, renacuajo! ¡Vete! (Grita desesperada) ¡¡¡Mamá!!! 
Doña Lola: (Va hacia ella) ¡Qué pasa, hija! 
Sabina: (La abraza) Mamá, no podré ir. 
Doña Lola: (La mira sorprendida) ¡Por qué no, hija! (Se acerca a ella) 
Sabina: (Se coge la cara mientras mira a su mamá) ¡Porque me malograré el cutis con el sol! 
Timmy: (De lejos) ¡Es pellejo! 
Sabina: ¡¡¡Mira, ya cállate!!! (Ve a su mamá) ¡Qué hago, mami! (Apoya la cabeza en su pecho) 
Doña Lola: (Le golpea suavemente la cabeza) Ya hijita (Mira a todos lados como buscando a alguien) Ya, ya, ya (Ve a su esposo) ¡Mira, acá está tu papá! (Toma su mano y lo jala hacia Sabina) ¡Él sabrá cómo ayudarte! (Mira a su esposo y le habla en secreto) ¡Ayuda a tu hija, oye! (Se va) 
Don Rogelio: (Abrazándola mientras mira a su esposa, molesto y le habla en secreto) ¿¡Cómo safaz del bulto, no!? (Mira a su hija) ¡A ver, qué pasa hija! 
Sabina: ¡Papá, se me ha perdido mi bloqueador y se va a malograr mi tersa piel! 
Timmy: ¡Se va a parecer a la vieja del “Titanic”! (Se ríe) 
Sabina: (Toma un adorno de la mesa de centro y se lo lanza a su hermano) ¡¡¡Ya cállate!!! 
Don Rogelio: (Ve a su Timmy) ¡Ya no molestes a tu hermana! (Ve a su hija y la sigue abrazando) 
Sabina: ¡Qué hago, papi! 
Don Rogelio: ¡Ya no te preocupes, hija! (Pasa su esposa y le muestra su reloj en señal que se apure) Mira, llegando allá te compraré un sachet para ti solita, ¿OK? 
Timmy: ¡Sí, cómprale porque si no todos van a preferir ahogarse en el mar! (La mamá se acerca a él por detrás y se lo lleva de las orejas fuera de escena) 
Doña Lola: (Mientras se lo lleva fuera de escena) ¡Deja de molestar a tu hermana! 
Timmy: ¡Auch….mamá me duele! (Mira a su hermana) ¡Ya ves lo que causas, “pellejitos”! 
Sabina: ¡Fuera de acá! (Mira a su papá) ¡Papi! (Coloca la cabeza en el pecho de su papá) 
Don Rogelio: Vamos hija (La abraza y camina con ella) ya verás que seguirás siendo la misma chica linda de siempre con o sin bloqueador, ¿Está bien? 
Sabina: (Con voz triste) Eso espero (Van saliendo de escena) ¡Ya mi hijita, ya! 
Timmy: (Desde fuera del escenario) ¡Ay, Freddy Krugger! 
Sabina: ¡¡¡Mamá!!! (Luego de unos momentos, entra Timmy a escena de puntas y se pone a buscar algo debajo del sofá) (Después, saca el bloqueador de su hermana, con mirada maliciosa) 
Timmy: Acá está (Se ríe. Después, toma un recipiente con mayonesa y le pone otra etiqueta) 
Timmy: (Va saliendo de escena, caminando y saltando) ¡Hermanita, ya encontré tu bloqueador! (Se va cerrando el telón) 
Fin

09 diciembre 2013

Un duende un poco apurado

Esta es una obra de teatro navideña escrita por Fabian Choque, esperamos que te sea útil. Si quieres otras obras para navidad también te recomendamos "Una navidad sin sentido", "El hombre de nieve" y "La señora Claus se rebela"



Título: Un duende un poco apurado
Autor: Fabián Choque

Personajes:
Díndel
Samira

(Se abre el telón y aparece en escena un duende caminando muy apurado por todo el escenario mirando su reloj) 

Díndel: ¡No puede ser! ¡No puede ser, ya es muy tarde! (Mira su reloj) (Continúa caminando y en eso, entra a escena una duende llamada Samira, totalmente despreocupada con su celular en la mano) 
Samira: (Mirando su celular) A ver… encenderé mi what’s up…. (Díndel la ve) 
Díndel: (Mirándola fijamente) Disculpa (Ella no le hace caso) ¡Disculpa! (Ella queda indiferente) ¡¡¡Disculpa!!! 
Samira: (Asustada) ¡¡¡Ay, qué!!! 
Díndel: ¿¡¡¡Cómo que “qué”!!!? ¡¡¡Tenemos que trabajar!!! 
Samira: ¡No te apures, hay tiempo! 
Díndel: ¿¡Cómo que “hay tiempo”!? ¡Ya faltan pocos minutos! 
Samira: ¡Ya me oíste! (Camina por todo el escenario mientras que la otra lo mira extrañada) ¡La navidad está cerca y no están listos los regalos! 
Samira: Pero… 
Díndel: (Interrumpiéndola)… ¡Claro, mientras tú estás con tu celular “whatsapeando”, otros tienen que trabajar en vísperas (Saca su celular) Ahora mismo llamaré a Santa (Marca su teléfono) ¿Aló?... ¿Santa?... Mira tengo un problema con Samira acá y… ¿¡Fotos!? ¿¡Qué fotos!?... ¿¡En Cancún!? 
Samira: (Mirando su celular) ¡Sí, dile que ya me llegaron las fotos! 
Díndel: ¡Qué fotos, ni que ocho cuartos! ¡Santa, necesitamos que vengas urgentemente! 
Samira: (Tomando su hombro) Este… Díndel… 
Díndel: ¡Un rato! (Camina por el escenario) Santa, es importante ¡Ven, por favor! 
Samira: Díndel. 
Díndel: ¡Espera un rato, por favor! (Volea la mirada) ¡No me digas nada ¡Solo quiero que vengas de inmediato!.... ¡Cómo que no tienes que venir! ¡¡¡Tienes que estar aquí!!! ¡Ya casi es navidad!... ¿¡Qué!? ¿¡Que mire el calendario!? …(Se acerca al almanaque) A ver… (Pone una expresión de apenado) Este… ¿Creo que me equivoqué, verdad? …. 
Samira: (Le quita el celular) Eso trataba de decirle (Se lo devuelve) 
Díndel: Bueno ya que faltan dos días más, ¿Me podría mandar las fotos de su viaje a Cancún? ¿Por face?.... Gracias… diviértase…. Adiós (Cuelga y mira apenado a Samira) 
Samira: (Lo mira fijamente) ¿Y ahora? (Cruza los brazos) ¿Qué vas a decir? 
Díndel: Este… ¿Me compartes las fotos de Santa para mi muro?... ¿En Face? ¿Sí? 
(Samira sale del escenario mientras que Díndel la sigue, usando su celular) 
Fin

07 noviembre 2013

Una pelea para morirse.. de risa

Esta es una obra graciosa corta de 2 personajes escrita por Fabián Choque. Otras obras del autor son "En el puente de las brisas" y "Las cuatro comadres". Si necesitas su biografía, puedes leerla haciendo click aquí. Esperamos que este texto te sea útil. 



Título: Una pelea para morirse... de risa 
Autor: Fabián Choque 

Personajes
Camila 
Humberto 

(Se abre el telón y aparecen en escena Camila y Humberto a cada extremo de escenario con la mirada molesta hacia un costado) 

Camila: (Con los brazos cruzados y golpeando con el pie el piso) ¡La verdad es que ya no te soporto!
Humberto: (Mirándola) Pues tú para mí no eres “una cerecita”. 
Camila: (Camina hacia él, molesta) ¿¡Qué dijiste!? ¡A ver, repíteme eso en mi cara! ¡Dímelo! 
Humberto: (Acerca su cara a la de ella) ¿¡No me escuchaste!? (Le mete el dedo en el oído) 
Camila: (Le quita el dedo de su oído) ¡Saca tu dedo cochino de ahí! (Se limpia el oído y se lo limpia) ¡Lleno de microbios y… cochinadas! 
Humberto: (Sonriendo) Como tú. 
Camila: (Sorprendida) ¿¡¡¡Qué dijiste!!!? (Se apega a él, molesta) 
Humberto: (Con sarcasmo) Como tú…comprenderás, “mi amorcito” (Le jala el cachete de un lado a otro)
Camila: (Tratando de quitar su mano) ¡Sueeel…taaaa…me! (Se zafa de él) ¿¡Crees que mi cara es “pelota anti estrés” o qué!? 
Humberto: Bueno no pelota anti estrés pero… sí que relaja. 
Camila: ¡Anda que te relaje tu abuela! (Se va caminando por el escenario) 
Humberto: (Yendo tras ella) ¡Cómo mi abuelita no te metas! (Pone la mano en su pecho) Ella es una santa.
Camila: Pero le encanta. 
Humberto: (Con sorpresa) ¿¡Qué dijiste!? ¿¡Qué le encanta!? 
Camila: No, nada. Dije que como ella no hay tantas. 
Humberto: Ah, más te vale (La mira fijamente) 
Camila: (En tono desafiante) ¿¡Más me vale, qué!? ¿¡Más me vale, qué!? 
Humberto: (Retrocediendo) ¡No, nada! 
Camila: (Camina hacia Humberto) ¡No, no! ¡Quiero que ahora me digas ahora mismo qué quisiste decir con eso de, “Más te vale”! (Grita) ¡¡¡Y rápido!!! (Cruza los brazos) Ya, te escucho. 
Humberto: (Se queda pensando por un momento) No… prefiero reservarme mi opinión (Se va caminando por el escenario) 
Camila: (Lo sigue) ¡No, no! ¡Quiero me digas qué quisiste decir! ¡¡¡Humberto!!! ¡¡¡Humberto!!! ¡Ven acá! No me dejes con la palabra en la boca porque… ¡No te vayas! (Lo persigue por todo el escenario)
Humberto: ¡Ya, déjame en paz! (Sigue huyendo de ella) 
Camila: ¡Cobarde! 
Humberto: ¡Loca! 
Camila: (Sorprendida) ¿¡Qué me dijiste!? (Se sube las mangas) Ah no, a este me lo sueno pero con ganas.
Humberto: (Retrocediendo) ¡Espera, espera! Recuerda que en el altar acordamos que hasta que “la muerte nos separe”. 
Camila: Pues al parecer te salteaste hasta la parte final (Se acerca a él) ¡Ven acá! 
Humberto: (Escapando de Camila) ¡No, no! ¡Espera! (Continúa la “correteadera”) (Toma una silla y la pone adelante para protegerse) ¡Mi capullito! ¡Mi cerecita! ¡Mi caramelito! 
Camila: ¡Mi, nada! ¡Mi, tu abuela en camisón! ¡Ahora vas a ver lo que es bueno! (Se detiene) ¡Bueno, ya basta! ¡Ya basta! 
Humberto: (Con la silla adelante para su protección) ¡Eso digo yo! ¡Debemos hacer el amor! 
Camila: Ahh… (Sorprendida) ¿¡¡¡Qué!!!? 
Humberto: ¡Pero déjame terminar! ¡Cuando digo que hay que hacer el amor, quiero que decir que debemos estar en paz! 
Camila: ¡Ahh….! ¡Pero yo no quiero hacer el amor contigo! (Humberto la mira sorprendido) ¡Digo, la paz! ¡Y ya no quiero seguir hablando contigo! (Sonríe) ¡Ya sé quién puede ayudarme! 
Humberto: (Preocupado) ¿Ah, sí? ¿Quién? 
Camila: (Mira al público) Mi madre, Zoila (Saca su celular) 
Humberto: ¿¡Qué!? ¿¡Tú madre Zoila!?
Camila: Sí. 
Humberto: ¿¡Zoila que friego, Zoila que me meto y Zoila que no te aguanto!? 
Camila: (Mirándolo) No, te expreses así de mi madre. ¡Y mejor me voy al cuarto porque tu voz me estresa! (Se retira de escena) 
Humberto: Y a mí me estresa ella. (La sigue mientras sale de escena) ¡Por favor, Camila! ¡Camila! ¡¡¡Camila!!! ¡¡¡No la soportoooooo….!!! (Se cierra el telón) 
Fin

26 septiembre 2013

¡Basta de abusos, basta de bullying!

Esta es una obra de teatro corta escrita por Fabián Choque, es sobre el tema del bullying. Esperemos que les sea de su agrado, los haga reflexionar y les sea de utilidad. Otras obras del autor que te recomendamos son: En el puente de las brisas y Pacto Mortal.



Lamentablemente Google confundio el contenido de esta obra con un texto racista, por ello hemos tenido que eliminarlo, pero el mismo sigue accesible desde la siguiente url.

23 septiembre 2013

Romántico sin remedio

Esta es una nueva obra de teatro escrita por Omar Rejón, autor de "Autobús 101". Si quieres otras obras cortas también te recomendamos "El tesoro de la selva", la obra sobre el medio ambiente "Planeta" y "Juan y el hombre cucaracha". Esperamos que te agraden y sean útiles. Recuerda que puedes colaborar con nosotros con tus textos originales, escríbenos a obrasdeteatrocortas@gmail.com



Título: Romántico sin remedio 
Autor: Omar Antonio Rejón Mares

Personajes:
Javier
Rafael
Edwin
Mesero

Tres amigos sentados en la mesa de una lonchería, están platicando cuando llega un mesero, les toma la orden y se retira. Los amigos se quedan callados por un momento, sumergidos en sus pensamientos. Javier quien parece un poco deprimido habla primero. 

Javier: ¿Ustedes creen en el amor? 

Pasan unos segundos antes de que uno de sus amigos responda. 

Edwin: Si te refieres a la química que sucede en el cuerpo, no hay necesidad de creer, es un hecho. 

Javier asiente. 

Rafael: ¿Te referías a eso, al rollo de la media naranja o cuál es tu definición de amor? 

Javier sonríe un poco y mientras mira a Edwin dice

Javier: Jajaja ¿cómo dice esa canción? "Si puedes definir el odio o el amor. Amigo que desilusión." 

Edwin también empieza a reír, Rafael contesta serio. 

Rafael: Bueno, ¿no será ese el problema? Si no tienes una definición concreta para lo que buscas ¿cómo lo vas a encontrar? 

De nuevo los amigos se quedan pensativos antes de seguir. 

Javier: Es que, he tenido tantas relaciones en las que pienso "ella es la persona a la que buscaba", "con ella quiero pasar el resto de mi vida" pero luego todo termina mal. Ya vieron lo que sucedió conmigo y Andrea.
Edwin: No dudo de que haya personas que sí encuentran con quien pasar el resto de sus vidas felices, pero son contadas. 
Rafael: Yo hasta ahora no he conocido a una pareja que parezca destinada a estar junta. 
Javier: ¿Y las parejas de ancianos que han estado juntos por más de 40 años o algo parecido? 
Rafael: Probablemente sea por comodidad, igual tendríamos que tomar en cuenta que cuando se casaron esas parejas eran tiempos diferentes. Me parece que la percepción de un matrimonio fracasado era peor antes y eso pudo influir bastante. 
Edwin: Rafael tiene una opinión bastante crítica de las relaciones y sólo ha tenido un par en su vida. 

Javier y Edwin ríen por un momento 

Rafael: He pensado en el tema bastante por mi cuenta antes de esta conversación. No se sorprendan si al final yo termino con una relación estable y feliz antes que ustedes. 
Javier: ¿Por qué lo dices, ya sabes qué buscas? ¿Ya tienes una definición para el amor? 
Rafael: No, pero sin duda estoy más cerca que tú de hacerlo. 
Edwin: (le dice a Javier) El amargado tiene razón. 
Rafael: Javier, me recuerdas a Ted Mosby. 
Javier: ¿Quién es ese? 
Rafael: Es un personaje de la serie "Cómo conocí a tu madre" 
Edwin: (mirando a Javier) Otra vez con sus referencias a programas de televisión que sólo él ve jajaja
Rafael: En primera, es una serie muy famosa... Número dos, es un soltero que se pasa más de 8 temporadas buscando a su media naranja y básicamente sale con todas las mujeres de su ciudad sin dar con ella. Es un romántico sin remedio y yo diría que eso sabotea sus relaciones desde el principio pues entra a ellas teniendo la esperanza de que al fin haya encontrado a la mujer que buscaba. Ese pensamiento debería formarse de manera orgánica ya avanzada la relación. 

Los tres se quedan callados de nuevo. 

Edwin: ¿Y cuantas temporadas dura la serie? 
Rafael: Ya va a empezar la novena, según en esta temporada finalmente conoce a la mujer de sus sueños.
Javier: ¡Ah! Entonces al final sí la encuentra... 

Rafael abre la boca para seguir discutiendo y explicarle que ese no era el punto, pero decide no decir nada y simplemente hacer un movimiento de cabeza reprobatorio. En eso llega el mesero con la comida y les sirve.
 Fin